
Una espiritualidad significativa y transformadora.
Creemos en un Dios que se hace presente en la vida y caminar de todo joven con innumerables signos de su amor, de un modo especial en Jesús de Nazaret, que con su vida y su palabra nos revela que el Reino de Dios ya está presente en medio nuestro.
Movidos por su Espíritu, nos animamos así a caminar en un proceso de maduración de nuestra persona en relación con Dios, en una comunidad que celebra su vida y su fe, sus luchas y sus esperanzas, inserto en el corazón de la sociedad.
Por eso, frente a una Pastoral de Juventud que no integra en su espiritualidad todas las dimensiones de nuestra vida y la reduce a la vivencia de momentos aislados necesitamos integrar en el proceso de crecimiento en la fe de todas las dimensiones de la persona, promover espacios donde el joven pueda descubrir a Cristo y asemejarse más a Él en sus enseñanzas, valores y actitudes, aprender a celebrar con otros los diferentes acontecimientos de la vida y fortalecer la espiritualidad cristiana en las actividades cotidianas que cada uno realiza.
Archivo Adjunto.
La experiencia de buscar juntos "lo que agrada a Dios": El discernimiento
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